Un buen día, una chica joven, salió a la calle para hacer unos mandados. Andando y andando por una avenida llena de negocios, se para en uno de los locales de ropa, para ver la nueva colección, viendo y viendo la ropa y los precios, cuando se da media vuelta para seguir su camino, ve una cosa muy rara en ese joven, tenía algo en el bolsillo del interior de la campera, lo llevaba bien agarrado y bien escondido para que nadie se lo viera, como si fuera de él y nadie se lo valla a quitar. La chica toda preocupada, por si era un delincuente, decide esconderse y empieza perseguir al chico. El chico va a una plaza donde nadie pasaba por allí, era solitaria, solo oías el viento, era un poco incomodo estar allí y encima con ese delincuente. La chica bien escondida, prefiere mirar a ver lo que hace, desde una esquina saca un poco la cabeza y le empieza a observa lo que estaba haciendo. La chica estaba bastante extrañada, porque había llegado a una plaza, y vio que el chico estaba escondido en una esquina, y empezó a mirar a su alrededor por si había alguien observándolo, pero vio que no había nadie, y se agacho mirando hacia la esquina, volvió a observar a su alrededor por última vez, y empezó a meter las manos en por dentro de la campera, sacando algo y dejándolo apoyado en la esquina. El joven ve que ya ha hecho lo que tenía que hacer, se va de allí cuanto antes, intentando evitar sospechas. La chica cuando ve que se va de esa plaza con la cabeza agachada, y las manos en los bolsillos, y ve que no la va a ver, empieza a ir hacia la esquina donde estuvo el joven minutos antes y se encuentra un corazón.
La chica sin dudarlo le grito: -¡OYE!
El chico se giro al ver que la joven se le dirigía a él, le respondió sin ganas:
-¿que…?
La chica intento no hacerle daño, pero le pregunto: -¿Qué haces, dejando esto tan valioso en una esquina, como si fuera un pañuelo usado?
Él le respondió: -Ya no lo necesito, no me hace falta, no quiero volver a tener ninguna relación de amor.
La chica muy sensata, le dijo cosas que le harían daño, pero si la entiende, le hará recapacitar sobre su acción: -Pues, no es así, yo veo que lo necesitas, te he estado persiguiendo y observando, y cuando has dejado el corazón en esa esquina, y te has ido de allí se te ha visto más triste de lo que estabas, ese corazón te necesita, te habrán sucedido muchas cosas, más marcadas o menos marcadas en el, pero no lo dejes, hazme caso, no es más sencillo aprender de lo que has hecho o de lo que te han hecho en él y volver empezar, aunque es muy difícil, pero es lo mejor.
El chico un poco más contento, vio que la chica volvió a la plaza donde está el corazón, lo agarra con los brazos abrazándolo, vuelve donde está el joven y se lo da, lo agarra, lo mira y lo abraza. Al joven le salto una lagrima, que empezó a recorre la mejilla hasta que al final no tiene por donde caer y cae encima del corazón, ella le salió una sonrisa y vio que necesitaba estar solo, se fue tranquilamente y sin decirle nada.
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